Limitaciones establecidas a la venta online de medicamentos

farmaceutica pensativa CA17

La nueva regulación en España de la dispensación online de medicamentos sin receta ha sido consecuencia ante todo de un imperativo europeo. En concreto, de la necesidad de acabar con el grave problema de la venta por internet de medicamentos ilegales y sin garantías sanitarias.

Esto significa que el origen de la regulación de la venta digital de medicamentos no ha estado tanto en la voluntad de brindar una nueva vía de negocio para el sector o una nueva modalidad de servicio profesional, como más bien en el deseo de combatir un delicado problema con un impacto sanitario serio (la venta ilegal de medicamentos sin garantías).

En el caso concreto de España (no tanto en el de otros países) esto va a traducirse en un venta online especialmente regulada y controlada. (Tímida, a juicio de algunos). Este control (como decimos, bastante estrecho) de la venta por internet de EFPs nos parece perfectamente justificado en algunos aspectos, y no tanto en otros. Un ejemplo de lo segundo sería la exigencia (establecida al menos de entrada; ya veremos si se revierte) de abrir dos ecommerce diferenciados: uno para la farmacia EFP y otro para la parafarmacia. Una exigencia criticada por la mayoría de expertos y que, en opinión de algunos, puede hacer económicamente inviables buena parte de los proyectos de venta online de OTCs.

LIMITACIONES A LA VENTA ONLINE

En lo que se refiere al ejercicio en sí de la venta online de medicamentos sin receta, se establecen con claridad por el legislador una serie de limitaciones:

-Prohibición de hacer regalos junto a los medicamentos sin receta dispensados online.

-Prohibición de ofertas del tipo 2X1, bonificaciones, concursos o estrategias similares de promoción.

-Prohibición de las ventas cruzadas. La venta de un medicamento no debe servir para promocionar la venta de otro diferente o favorecer un mayor consumo.

-Prohibición de descuentos superiores a los establecidos legalmente.

En el caso concreto de estas prohibiciones o limitaciones, sí encontramos desde luego justificación. No olvidemos que aún tratándose de la venta de medicamentos sin receta (y por tanto con un rango de seguridad especialmente amplio), no dejan de ser también substancias farmacológicamente activas. Y esto obliga, como es fácil de comprender, a evitar su venta y consumo sin un mínimo de justificación clínica y orientación profesional.