Potenciando la venta libre en la oficina de farmacia

farmacia_540¿Cuál ha de ser el futuro de nuestra oficina de farmacia? ¿Cómo hacer frente a los problemas que nos acechan (o que ya tenemos encima)? ¿Y cómo aprovechar las oportunidades que la nueva economía y los nuevos hábitos tecnológicos ponen a nuestra disposición?

Es cierto que nuestro sector, el de la farmacia comunitaria, es un sector muy regulado. En buena parte, es lógico que así sea. Vendemos productos de alto valor tecnológico con un importantísimo impacto sanitario. Pero también hemos de reflexionar, con el máximo de honestidad, sobre si esta importante regulación no incluye también criterios proteccionistas que nos preocupa perder.

Todos sabemos que el sector atraviesa dificultades: bajadas de márgenes, impagos de la administración, pérdida de peso del medicamento financiado, las habituales "amenazas" de liberalización... pero ¿por qué no contemplar la actual crisis como una oportunidad? ¿Un estímulo que nos lleve a un mejor posicionamiento y una mayor fortaleza para el conjunto de nuestra actividad?

INCREMENTANDO EL PORCENTAJE DE VENTA LIBRE 

Una de las estrategias clave que muchos expertos consultados subrayan no es otra que trabajar el incremento de nuestra venta libre  sobre el total de la facturación.

Hay varios factores que invitan a potenciar la venta libre. Las nuevas tecnologías han alterado drásticamente el panorama comunicacional y promocional. La aparición casi vertiginosa de nuevas plataformas de acceso (tabletas y smartphones) no ha hecho sino acelerar el proceso de cambio. La gente busca activamente información sobre salud en la red: sobre diagnóstico y tratamiento (profundizando en la información facilitada por el médico); sobre prevención o hábitos saludables, sobre alimentación y nutrición o sobre medicinas alternativas. Y es muy habitual informarse en la red (en webs, blogs, foros o canales de social media) acerca de los síntomas o trastornos menores para los cuales bastaría con un medicamento publicitario o un producto de los llamados de autocuidado.

Aqui tenemos una de las claves. Es obvio que el farmacéutico está en una óptima posición estratégica como gestor del autocuidado. De la información y educación a la población, y en la prescripción de los medicamentos o productos implicados. Y no olvidemos tampoco que una venta libre es dinero instantáneo en caja. Una receta, en cambio, no (¿Por cierto, cuando nos la pagarán?). El autocuidado y la venta libre nos da mayor soberanía como profesionales sanitarios y disminuye nuestra dependencia del prescriptor y de la administración.

Creemos que el autocuidado es esencial para potenciar realmente el papel del farmacéutico como consejero de salud, aumentando su autonomía. Y, por supuesto, también es algo importantísimo en la promoción de la salud de la población y la racionalización de los recursos del sistema de salud.