Oficina de farmacia: consejos para una estrategia digital exitosa

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Una correcta estrategia de posicionamiento digital puede ser de gran utilidad para nuestra oficina de farmacia. Tanto desde el punto de vista comercial (incremento de la facturación) como del prestigio de nuestros servicios y valor añadido profesional. Pero para lograr el éxito, habremos de implementar dicha estrategia siguiendo por un lado, la etiqueta y normas del universo social media y, por otro, una metodología adecuada que nos acerque a los objetivos marcados. Solo así evitaremos la posible frustación de ver como, tras lanzarnos al mundo digital de una manera irreflexiva, acabamos abandonándolo, y por tanto renunciando a una poderosa herramienta, simplemente porque no hemos hecho las cosas bien.

Lo primero de todo: definamos nuestros objetivos. ¿Qué deseamos exactamente entrando en el mundo online?  ¿Deseamos darnos a conocer en la red? ¿Promocionar un servicio de la cartera de nuestra farmacia? ¿Ambicionamos convertirnos en gurús de un determinado tema de salud? ¿Potenciar la venta de productos  importantes en la economía de nuestro negocio? ¿O nos estamos planteando constituirnos en el referente digital de las farmacias de nuestro ámbito geográfico?

Son muchos los posibles objetivos, de los cuales han de derivar tanto las acciones que hemos de poner en práctica, como el target al que habremos de dirigir dichas acciones.

Midamos el impacto de nuestras acciones. El social media strategist o el community manager, a quien encarguemos el plan social media o la gestión de las redes sociales, debería suministrarnos con regularidad informes sobre la evolución de las comunidades online. Solo así podremos comprobar si las acciones emprendidas nos están acercando o no al objetivo marcado (sea el que sea), o más bien estamos perdiendo el tiempo. Esto es importante porque, como decíamos, si las cosas no se hacen como deben, lo más probable es que no percibamos ningún beneficio, lo cual nos llevaría a abandonar o descuidar nuestra presencia en Internet. Lo cual sería, si tenemos en cuenta la explosiva evolución del online, un gran error.

LA ESTRATEGIA DIGITAL EXIGE TIEMPO Y RECURSOS

Coloquemos la estrategia digital en manos de un profesional de la comunicación online, con preferencia conocedor del mundo de la farmacia comunitaria o al menos del sector healthcare. Alternativamente podemos hacerlo nosotros mismos como farmacéuticos (o tal vez alguno de nuestros colaboradores), pero entonces intentemos formarnos adecuadamente para que nuestra labor digital sea eficaz y comporte un retorno. Pensemos que dicha actividad exige tiempo y recursos, si queremos que nos sirva de algo. Es cierto que, dejando de lado el coste de la conexión, Internet es "gratis", así como también lo es abrirse cuentas social media (facebook, twitter, instagram, youtube, etc). Y vemos que "todo el mundo" se las abre. Esto podría llevarnos equivocadamente a creer que la labor digital puede realizarse al margen de unos conocimientos especializados, y de que no es necesario dedicarle una parte de nuestro presupuesto.

Sobre la estrategia de contenidos: además del social media y las redes sociales, no olvidemos otra herramienta importantísima del llamado marketing de atracción: los contenidos. Un blog sería fundamental para posicionarnos como expertos en un determinado ámbito de nuestro interés. Supongamos que deseamos promocionar los productos de dermofarmacia por considerarlos una de las bases de la facturación de nuestro negocio. Tal vez nos interesaría entonces posicionarnos en Internet como expertos en dermofarmacia, creando un blog de calidad (y con capacidad de atracción) sobre dicha temática.

Esto permitiría atraer a nuestra web o tienda online a usuari@s interesad@s tanto en la dermofarmacia en sí, como en los productos asociados, que aprovecharíamos para promocionar mediante enlaces estratégicos en los posts del blog. Para crear un blog de referencia sobre una temática sanitaria tendremos que redactar contenidos de calidad (nosotros o un redactor médico externo) y bien posicionados, que generen tráfico. Otra estrategia de contenidos sería crear libros o documentos en PDF sobre un tema concreto, que el usuari@ interesad@ pueda descargarse gratuitamente. A cambio, le solicitaríamos sus datos, que luego usaremos para enviarle un newsletter con informacion de nuestra farmacia, y así atraerl@ a ella.

En cuanto a las redes sociales: Debemos aprender a manejarlas de una manera inteligente.  Por ejemplo, no nos limitemos a atiborrar nuestro muro de facebook de contenidos promocionales. Procuremos alternar la promoción directa de productos con enlaces a recursos que puedan interesar a nuestra audiencia. Si deseamos promocionar un determinado producto o serie de productos, aparte de postear directamente sobre ellos en el muro, podemos enlazar a entradas de nuestro blog o a artículos relacionados con el problema o patología que esos productos resuelven.

Intentemos crear comunidad interactuando con los usuarios, resolviendo sus dudas y preguntas o participando de sus conversaciones. Una acción también muy útil es publicar fotos de clientes de la farmacia que hayan sido premiados en algún sorteo, por ejemplo. En definitiva: hemos de usar las redes sociales, en particular facebook, para crear comunidad, no solo para postear compulsivamente promociones o publicidad de productos.

Por otra parte, pensemos también que las redes sociales no se reducen a facebook y twitter. Hemos de seleccionar aquellas que se adecúen más a nuestra estrategia y objetivos. Por ejemplo: you tube es un canal excelente para grabar video-consejos sobre patologías o cuidados de la salud, al tiempo que promocionamos determinado producto o servicio relacionado (e indirectamente, claro, nuestro establecimiento). Pinterest o Instagram, por su parte, son excelentes vehículos para potenciar el lado visual de la farmacia. Podemos colocar fotos de talleres o charlas que organicemos, clientes premiados o imágenes de productos o servicios.

De todas estas diferentes acciones y estrategias ha de benefiarse el conjunto de nuestra farmacia. Lo que incluye tanto el establecimiento físico, como los canales de venta online que tengamos abiertos: es decir, medicamentos sin receta y parafarmacia.